Enemas y lavativas

Puesto que toda dolencia se caracteriza por el proceso febril del estómago e intestino, la curación se dirige a refrescar el interior del vientre, de modo que los enemas o lavativas constituyen medios adecuados para conseguir este objetivo. El procedimiento consiste en introducir en el recto una cánula que, unida a un tubo de hule, descarga de un depósito el agua natural que contiene. El agua al tiempo es la más indicada para refrescar y hacer reaccionar el intestino.

En casos de calentura o fiebres rebeldes, acompañadas de estreñimiento, pueden hacerse dos y aun más lavativas cada 24 horas. El efecto de éstas es refrescante, descongestionante y purificador. La cantidad de agua que se emplea varía desde una taza en una criatura hasta un litro en un adulto.

Hervir en un litro y medio de agua, 4 a 6 cucharadas de Linaza, solo hervir por 5 minutos y luego dejar entibiar, colarlo y eliminar la linaza, usando solo el liquido viscoso resultante.

El enema se aplica con el enfermo recostado sobre el lado derecho o izquierdo, según se desee actuar sobre el intestino más o menos profundamente. En los casos rebeldes, lo más eficaz es aplicar medio litro de agua natural en el recto con una sonda.

Cuando el enfermo evacue esa agua, inmediatamente se aplica, también con sonda, un litro más.

A esto seguramente seguirá una abundante descarga de excrementos, con lo que bajará la fiebre y se aliviará el enfermo. El ayuno o dieta de frutas será el complementó de esta aplicación que pude repetirse diariamente.

 

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